En el año 2004, los arquitectos ganadores del concurso de ideas, Emilio Tuñón y Luis Moreno, elaboran un nuevo proyecto. Esta vez se trata de dos edificios con forma de flor, situados entre el puente del Vergel y la plaza de Pompeyo y elevados 6 metros sobre el terreno. El coste se elevaba a 32,7 millones de euros, muy por encima de la previsión inicial.